22 oct. 2015

AHORA EL GOBIERNO PROVINCIAL DICE QUE VERÓN MURIÓ DE UNA "INFECCIÓN"


“Shock séptico” fue el término médico que eligió el gobierno de Koki Capitanich para justificar la muerte del dirigente social Ángel Verón que según sus familiares fue víctima de una “salvaje represión de parte de personal policial”. El Jefe de Policía, Gustavo Peña, como si fuera médico culpó a una herida post quirúrgica de vieja data. El 24 de setiembre la policía emitió un parte donde se afirma que Verón de autoinfligió la herida.
Mientras los familiares velaban el cuerpo sin vida del dirigente social Ángel Verón, el gobierno activo todas las usinas oficiales para evitar asumir la responsabilidad de la muerte. Desde el Hospital Perrando se aseguró que la causa del fallecimiento fue “una falla multiorgánica” producida por un “shock séptico”. Gustavo Peña Jefe de la policía provincial afirmó que el deceso se produjo a causa de “una herida postquirúrgica de vieja data”, y no por “la salvaje represión” del 24 de setiembre que, según denunciaron los piqueteros, desató la policía esa noche.
¿La culpa es de los médicos?
La policía jugo sus cartas, negó que haya desatado una “cacería humana” como revelaron desde el Centro Nelson Mandela. Peña cargó las tintas en el tratamiento médico al culpar de la muerte “un shock séptico” producida por la abertura de una herida quirúrgica de una operación previa que tuvo.
El jefe policial indicó que Ángel Verón y su hermano Rogelio fueron detenidos en el desalojo, y el primero, tras pasar por Sanidad Policial, fue trasladado al Hospital Perrando.
Peña relató que en la fatídica noche del 24 de setiembre “a las 20.20 está registrado su traslado al Perrando, donde fue intervenido nuevamente y quedó internado en Terapia Intensiva, donde lamentablemente no se pudo recuperar y sufrió un shock séptico que fue lo que le produjo su muerte”.
Claro que también la policía culpo a la propia víctima, el día de la “salvaje represión” la fuerza emitió un parte policial en el cual se afirmó que señalaba que Verón se “autoinfligió cortes en la herida” a fin de responsabilizar a la fuerza. Es decir que, si se toma en cuenta las declaraciones oficiales de la policía, Verón prácticamente cometió suicidio.
En línea con las declaraciones del jefe policial Mariel Crespo directora del Hospital Perrando confirmó que la muerte de Verón se produjo por un “shock séptico con septicemia y falla multiorgánica más una insuficiencia renal agravada sobre la causa de ser un paciente que tenía un solo riñón”.
La médica recordó que Verón ingresó el 24 de septiembre al Perrando con una herida de tercer grado. “Según informó el paciente al momento del ingreso, la herida se produjo producto de una caída de su propia altura en el momento en que aparentemente estaba cayendo y cayó sobre una rama”, señaló la funcionaria al disentir con la teoría policial de la herida autoinfligida.
“Él tenía una cicatriz abdominal, en el medio del abdomen, por arriba y debajo del ombligo que solamente estaba cubierta. El paciente no podía especificar a qué correspondía esa herida y a su vez presentaba una cicatriz donde tiempo atrás se le había sacado un riñón. Tampoco especificó la causa. También tenía una hernia de más de cinco centímetros. Las lesiones que le generó la caída sobre las ramas que le abrió la piel y eso le provocó múltiples lesiones intestinales”, indicó la médica que en todo momento evitó hablar de si la víctima tenía, o no; señales de haber recibido una golpiza.
Crespo comentó que cuando ingresó Verón se realizó “la intervención quirúrgica porque había que hacer suturas intestinales y se reparó la pared abdominal con una malla”. “El paciente tuvo un buen pos operatorio hasta el 4 de octubre, diez después de la cirugía, comenzó con un cuadro de dolor abdominal y fiebre. Se le realizaron estudios complementarios y tuvo que ser nuevamente sometido a otra cirugía. Y en la segunda cirugía el paciente estaba con un cuadro de descompensación hemodinámica. El intestino tenía una filtración por lo que había una caída de material intestinal a la cavidad abdominal. Un cuadro muy grave, con el agravante de ser un paciente monorenal”, señaló.
Posteriormente, y tras ser intervenido, Verón salió del quirófano con un cuadro de shock séptico, asistido por drogas que lo hacían mantener su presión arterial. “Salió con asistencia mecánica respiratoria por ese mismo claro”, añadió Crespo.
“En el día de la cirugía, y por el colapso de camas del hospital, el paciente fue trasladado a la terapia intensiva del sanatorio Güemes, por un convenio del hospital con el sanatorio. Se lo mantuvo ahí con tratamiento hemodinámico, la falla del riñón comenzó a hacerse más severa, por lo cual el señor requería de diálisis”.
Las explicaciones de la médica a cargo del Hospital Perrando abona la teoría planteada por el jefe de policía. Trasladan la responsabilidad a las sucesivas operaciones en las que, los cirujanos intervinientes, no se percataron que tenía un intestino perforado por donde “filtraba materia fecal a la cavidad abdominal”, lo que habría provocado el shock séptico. Es decir que Crespo aceptaría que parte de la responsabilidad de la muerte del paciente es de los médicos que lo operaron.
Todas estas declaraciones oficiales tienden a deslindar la responsabilidad policial. En un juicio penal una mala praxis médica es mucho más difícil de demostrar que el, simple y llano, apaleamiento a manos de los policías que reprimieron el corte de ruta el 24 de setiembre, de acuerdo con las denuncias de los familiares que hablan de “salvaje represión” y “cacería humana”.
Mientras el gobierno justifica la muerte sus familiares lo velaron y lo enterraron, el cortejo pasó frente a la Casa de Gobierno antes de ir al cementerio.

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